10 Consejos para tratar el trastorno por déficit de atención e hiperactividad

19 de Octubre de 2021

10 Consejos para tratar el trastorno por déficit de atención e hiperactividad

Qué es el TDAH

 

El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) es uno de los trastornos infantiles más frecuentes y más complicados de diagnosticar. En España, el TDAH afecta entre el 3% y el 7% de niños, dependiendo de la región.

El trastorno por déficit de atención e hiperactividad presenta problemas en varias áreas, no solo en el aprendizaje. Así, un niño puede encontrar dificultades en su autocontrol, impulsividad y déficit de atención.

Cuando nuestro cerebro recibe una información, analiza el estímulo y manda una acción que hace que actuemos en consecuencia a ese estímulo en un periodo de tiempo casi imperceptible. Para los niños con trastorno por déficit de atención e hiperactividad, ese tiempo se demora y no saben utilizar su mente voluntaria ni conscientemente para desarrollar y potenciar las acciones consecuentes.

En terapia, tratamos con el niño a través de dos corrientes: la corriente conductista y la cognitivista. De esta manera, analizamos el entorno donde se mueve el niño y, a la misma vez, la conducta y comportamiento del mismo. El objetivo es conseguir que el niño sea capaz de escuchar, recordar y reflexionar antes de actuar, planificar con antelación y que él mismo controle su conducta y emociones.

Tanto padres como profesores y especialistas psicológicos debemos trabajar conjuntamente para reducir la impulsividad e inquietud motriz del niño con trastorno por déficit de atención e hiperactividad, así como aumentar su atención.

 

Conductas típicas del trastorno por déficit de atención e hiperactividad

 

Como hemos mencionado, diagnosticar el trastorno por déficit de atención e hiperactividad no es una tarea sencilla. Muchos padres y profesores atribuyen las conductas del TDAH a la edad del niño, “que es nervioso y solo quiere jugar”.

Los síntomas de este trastorno son impulsividad, hiperactividad y baja atención. Sin embargo, los niños con trastorno por déficit de atención e hiperactividad suelen presentar unas determinadas conductas.

La falta de atención y la dificultad para concentrarse, así como la organización, la memoria a corto plazo y el aprendizaje suelen ser las conductas más frecuentes y visibles en un niño con trastorno por déficit de atención e hiperactividad. A pesar de ello, hay otras conductas que se suelen confundir con comportamientos característicos de la edad, como no mantener la atención, estar continuamente levantándose o saltarse las normas.

Un niño con trastorno por déficit de atención e hiperactividad es un niño impaciente, con dificultad para esperar su turno y respetar el turno de los demás, que interrumpe constantemente y que actúa sin pensar. Es muy impulsivo, no evalúa las consecuencias de sus actos, no sigue instrucciones y tiene poco control sobre sus sentimientos y conductas.

Por otro lado, un niño con trastorno por déficit de atención puede tener un comportamiento infantil para su edad, excesivamente inquieto, que deja trabajos o juegos sin terminar y que suele perder las cosas u olvidarlas, ya que muchos de estos niños no son capaces de retener la información que reciben.

 

Consejos

 

Un niño con trastorno por déficit de atención e hiperactividad debe ser tratado en la escuela y en casa, ya que son los lugares donde el niño desarrolla su personalidad y conducta en esta etapa.

En casa, los padres deben:

  • Aceptar el trastorno del niño. Los padres deben entender que el comportamiento del niño procede por el trastorno por déficit de atención e hiperactividad. Una vez se ha asumido el trastorno, deben empezar a comprender y entender al niño.
  • Fijar unas normas. Deben ser pocas, sencillas y claras. Con esta medida, aumentaremos las probabilidades de que el niño desarrolle una buena conducta. Hacer entender al niño con TDAH que sus conductas pueden tener consecuencias y hacerle ver cuáles serán, ayudará a encaminar su comportamiento y evitar enfrentamientos.
  • Marcar unas rutinas diarias fijas. El niño debe aprender a organizar sus actividades para otorgarle una mayor estabilidad en su comportamiento. Cuanto más predecible sea su día a día, el niño aprenderá a organizarse y a qué atenerse en cada momento.
  • Conocer la causa del mal comportamiento. Los padres han de analizar qué es lo que hace que el niño desarrolle esa conducta. Por ejemplo, si van al cine por primera vez con el niño y se comporta mal, ese es el origen. La próxima vez, antes de ir al cine, hablaremos con el niño y pautaremos unas normas y consecuencias de su mala conducta.
  • Captar la atención del niño en un mal comportamiento. Hablar con él de frente, a su altura y haciéndole preguntas calmadamente.
  • Comunicarse con el niño de forma clara. Las charlas largas no son efectivas. Debemos actuar de forma rápida, con instrucciones sencillas y estableciendo un reducido número de normas básicas.
  • Reforzar conductas positivas. Aunque se castiguen las conductas negativas, no debemos fijarnos solo en ellas. Debemos reforzar sus conductas positivas a través de reforzamientos, ya sean materiales, verbales o con privilegios.
  • Analizar la propia actitud de los padres. Es fundamental a la hora de manejar la actitud del niño, ya que es la que proporciona la información de si sus respuestas son adecuadas y sirven a sus propósitos o si, por el contrario, debe sustituirlas por otras. Por ejemplo, si en una rabieta los padres ceden para evitarlo, el niño entenderá que hacer una rabieta está bien para conseguir lo que quiere.

En el aula, los profesores deben tratar al niño con mucho tacto y siempre hablar con ellos sobre su comportamiento en privado:

  • Pueden invitar a la reflexión. El profesor puede incitar a pensar y responder más tarde. Aunque el niño responderá inmediatamente, hacerle ver que esa no es manera de proceder y obligarle a pensar.
  • Generar alternativas. Se pueden hacer ejercicios de reflexión que evalúen conductas del niño sin que llegue a sentirse culpable, pero sí generando alternativas para que siempre tenga en cuenta otras posibles actuaciones.