La sociedad en la que vivimos nos exige cada vez con más intensidad, un ritmo de actuación, de cambio, de valores, de creencias, de comportamientos, que en un determinado momento de nuestras vidas nos puede producir un desequilibrio o desajuste entre lo que podemos dar y lo que se nos pide, desbordándonos, generando malestar emocional y sufrimiento, lo cual repercute en las diferentes áreas de nuestra vida (personal, familiar, laboral y social) y, al que solos no podemos responder.